Historia

Felipan ha crecido durante 10 años gracias al buen gusto de nuestros clientes... y el apoyo de grandes amigos y conocidos...


Felipan no es un proyecto que se haya desarrollado bajo esquemas capitalistas ni planes de negocios enfocados hacia la expansión.

Todo se ha dado bajo la idea del servicio a través de los alimentos. El servicio desinteresado en bien de los demás.

La idea es que el que pruebe nuestros productos quede feliz.
Si damos felicidad, seremos felices, es una ley.
Por eso, negociamos con felicidad.
Tratamos de sorprender, encantar, y dejar satisfecho a nuestros clientes con productos elaborados con sumo cuidado, con ingredientes selectos de alta calidad, pensando en lo ecológico, lo saludable, y lo delicioso.
Lo que hacemos es arte.

Me presento. Mi nombre es Felipe Forero, nací en Bogotá el 20 de diciembre de 1977, hijo de chef (pero no aprendí nada de eso en la casa) porque mi mamá nunca quiso que trabajara en cocina. Estudié en el colegio Los Nogales, que me dejó huella de perfeccionista; luego presté servicio militar en el batallón guardia presidecial, en casa militar; luego estudié sistemas en la universidad de Los Andes, 3 semestres; Guardapqrque voluntario en Utría (Chocó) y La Paya (Putumayo); estudié cine en Black Maria, 4 semestres; estudié cerámica con un maestro; y luego comencé con la meditación Raja Yoga en Brahma Kumaris. En ese momento nació Felipan. La meditación Raja Yoga exige a sus estudiantes entre otros cuidados, la dieta vegetariana satvica. Eso quiere decir alimentación pura, preparada por yoguis o por uno mismo. Sin carnes, ni alcohocol, ni ajo, ni cebolla, sólo ingredientes naturales, tratando de consumir muy pocos alimentos procesados. Por eso comencé a hacer el pan para mi, y a vender el que me sobraba, y a experimentar con diferentes sabores para no aburrirme. En este tiempo daba clases de meditación, hacía el pan yo mismo, y lo repartía en bicicleta; a la vez, investigaba sobre la procedencia de los ingredientes, hablaba con los ingenieros de alimentos de las plantas procesadoras, y me documentaba sobre la alimetación saludable, la sostenibilidad, las alergias, las enfermedades producidas por la mala alimentación, y todo sobre el impacto de nuestras costumbres en el ambiente y en los demás.
Luego de dos años, viajé a India a profundizar en la meditación, y aún no pensaba que Felipan fuera a convertirse en mi futura empresa.
Allí me alimenté de saberes y sabores diferentes
Cuando volví del viaje decidí hacer empresa. Y fue cuando empezaron los problemas...
En ese tiempo ya vendía en pan en grandes oficinas, gracias a los amigos y conocidos fui entrando en diferentes edificios, y expandiendo mi red de clientes.
Le vendía al Gun Club, al Ministerio de Hacienda, al Ministerio de Transporte, Corficolombiana, Ecopetrol, Bancoldex, Proexport, Asobancaria, Superservicios, Secretaria distrital de cultura, Ministerio de cultura, Ministerio de Educación, Arias Serna Saravia, Seguros Beta, y otros...
Luego de contratar panadero confiable (Eduardo), la opción de un local apareció, y sin saber que iba a hacer lo arrendé. Al principio la idea era una chocolatería, luego un café, y después de llegar al borde de la quiebra comencé con el menú diario, que al principio no me convencía la idea, pero luego de desarrollar nuestra cocina única, me siento más que satisfecho de haber tomado esas desiciones. Ha sido mucho trabajo, ofrecer una comida tan diferente, en un sector no acostumbrado, con un público tan difícil y conservador. Pero hemos encontrado nuestros clientes, y ellos nos han encontrado y recomendado... Y así Felipan sigue creciendo, y nuestro ánimo de innovar y sorprender prevalece y se fortalece con la felicidad producida.

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